Como nos conocimos

 

 

puppEl comienzo de esta historia se sitúa en mayo de 1959. En la ciudad había fiestas estudiantiles que terminaban con un gran baile en el mejor hotel. No tenía la menor intención de ir, pero mi amiga Helena me convenció. Así que fuímos acompañados por su mamá, como se estilaba en aquella época.

Una vez sentadas en el salón, nos dimos cuenta que en la mesa vecina había un grupo de extranjeros. No pasó mucho tiempo y uno de ellos me invitó a bailar. Tratamos de entablar alguna conversación, pero no fue posible. Yo hablaba solamente checo y ruso y él, español, inglés y algo de francés. Así que terminamos de bailar en silencio y al momento llegó a la mesa nuestra, el intérprete del grupo. Me invitó a sentarme un rato con ellos para poder traducirnos algo. Así que “hablamos” , volvimos a bailar y al rato nos fuímos con mi amiga y su mamá.

Al día siguiente había otro evento cerca del hotel y nuevamente fuímos con mi amiga. En el momento que nos acercábamos llegaron varios automóviles oficiales y de uno de ellos se bajó mi conocido de la noche anterior. Nuevamente con la ayuda del traductor me dijo que si podía ir a bailar otra vez. En vista de que le dije que no, pues mis padres no me dejarían ir, me pidió mi dirección para poder escribirme. Cual no sería mi sorpresa cuando más o menos a las seis de la tarde alguien timbró en mi casa y en la puerta estaba él (obviamente sin el traductor).Así que le explicó a  mamá (con la ayuda de manos y pies) que quería invitarme a comer y a bailar. Mamá le contestó (con la ayuda de manos y pies) que me dejaría ir, siempre y cuando estaría a las 11 de la noche en casa.

En el hotel estaba otra vez todo el grupo del día anterior, incluído el traductor,. Así al fin supe de quienes se trataba: era una delegación del congreso colombiano en visita oficial en el país.Al día siguiente continuaban el viaje que incluía a Alemania , Polonoia, la Unión Soviética y China. Lógicamente quedé sorprendida, pero más me sorprendió, que un “señor grande” le besara la mano a una niña de 17 años, que fuera muy galante y en fin, que se interesara en ella.

Al día siguiente se fueron y a mí me comenzaron llegar cartas de todas las ciudades que visitaba. Y no eran cartas cualquiera. En ellas me escribía como le parecía  querida, como le gustaba y como se enamoró de mí a primera vista… de paso, eso era recíproco. Había un pequeño problema y era, que las cartas eran lógicamente en español. Eso implicaba buscar un traductor. Mi hermano(entonces de 14 años) supo, que el papá de un condiscípulo había estado en la guerra civil española y entonces, por lógica debía hablar español. Desgraciadamente, el señor, lo único que sabía era “no pasarán” y nada más. Así que yo terminé traduciendo las cartas con un diccionario.

A los dos meses, cuando terminó el viaje oficial, Carlos regresó. Vino a la casa y pidió mi mano. Lógicamente me sorprendí muchísimo, pero a su vez me pareció muy romántico. Cuando le conté a mamá, resolvió que teníamos que decirle todo a papá. Entonces invitó a Carlos a cenar y para que nos pudiéramos entender, por lo menos algo, invitó a un colega del trabajo que hablaba francés. Así que la conversación era trilingue. Cuando papá se enteró de que se trataba, nos mandó a todos… se imaginarán a dónde. Pero Carlos no se dejó amilanar y comenzó hablar de su familia, de sus hermanos y de otras cosas. Después de dos horas y para terminar la discusión, a papá se le ocurrió un idea brillante. Nos dijo que bueno, que daba permiso para la boda, siempre y cuando esperáramos un año,(para  que yo fuera mayor de edad y terminara mis estudios). Hoy sé, lo que tenía en mente: “ojos que no ven, corazón que no siente ”,un año es muy largo y en ese lapso les pasará la locura. Pero pasó el año, las cartas llegaban semanalmente y yo estaba cada vez más enamorada. Comencé , entonces hacer las gestiones para lograr el permiso de salida, que me fue repetidamente negado.

Y pasó otro año y se confirmó aquello de “lo que debe pasar, pasará”, porque tantas coincidencias no ocurren sin más ni más. Aquel señor que nos sirvió de intérprete en nuestro primer encuentro, fue nombrado cónsul general en Bogotá, donde se volvió a ver con Carlos. Después de un año, en el que en vano traté do conseguir el permiso para salir, Carlos recibió una llamada suya. El cónsul le contó, que a Bogotá llegó un delegación gubernamental de Checoslovaquia, presidida por el entonces viceministro de relaciones exteriores, doctor Jirí Hájek. Que había una comida en el consulado y que lo invitaban especialmente para que pudiera hablar de nuestro caso. Y Carlos habló y habló bastante. El doctor Hájek prometió que tan pronto regresara a Praga, arreglaría la situación. Y como ven, cumplió su promesa. Pero se presentó otro problema. Para poder salir, tenía que renunciar a la nacionalidad checa. En un primer momento me asusté muchísimo, pero me ayudó nuevamente mi mamá. Jamás se me olvidará su frase: ” Tranquila, firma, nadie te quitará del corazón que eres checa”, así que firmé.(La nacionalidad me la devolvieron muchísimos años después).

Como el permiso tenía una validez de 15 días, no pudimos, como le teníamos pensado, casarnos “por poder”. Carlos me mandó el tiquete de avión, empaqué dos maletas, en el banco cambié la suma ”exorbitante” de seis dólares  (más no me dejaron cambiar) y estaba lista para el viaje.
Mamá me acompañó a Praga, al aeropuertoy y en la ciudad se nos unió mi hermana mayor. Papá, hasta el último momento, trató de disuadirme del viaje. A sus palabras: ” vas a llegar y nadie te va a esperar” le respondí con la arrogancia de mis irresponsables 19 años: “pues fácil, cogeré un taxi” (sin hablar una palabra de españo!!!l). sus palabras las oí en Bogotá como si estuviera detrás mío. Es que el avión llegó con una hora de anticipación y de verdad no había nadie esperándome. Afortunadamente se trató de un momento, nada más. Unos minutos después llegó Carlos con su mamá y su hermano y con un gran ramo de orquídeas…

  1 comment for “Como nos conocimos

  1. Mauro Robledo
    7 abril, 2017 at 10:56 am

    Excelente tus experiencias, tus historias. La felicito de verdad señora Titita!!!

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