Alejandro

 

 

alejo1Que belleza de ojos. Así decía todo aquel que vió por primera vez a Alejandro. Del bebé ya no queda nada, hoy día es un muchacho de tercero de primaria, vivísimo e inquieto.

Cuando era mucho más pequeño y estaba aprendiendo a escribir, lo primero que aprendió, fue su nombre.

Y sobre su firma es la siguiente historia:

Tenía yo una vela grande, naranja y un día la encontré toda rayada en sus tres caras. Y en la cuarta cara estaba escrito (con algo punzante): ALEJANDRO.

Cuando le pregunté, quién rayó la vela, todos dijeron : “yo no”. Así que le mostré la vela a Alejo y frente a la evidencia reconoció que fue él.

Al poco rato lo oí hablando consigo mismo y diciendo : “tan bobo yo, para que la firmé”.

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